lunes, 14 de mayo de 2012

EL TIEMPO PORRETERO


Como porretera de pro publico emocionada este relato ganador del
I Certamen de Microrrelatos de Salorino: "Historias Embuchas".

 

Cuando yo era niña, en Salorino, mi despertar olía a sábanas blancas de algodón, a café de puchero, a leche recién cocida, al pan que se escapaba por la puerta de la tahona para colarse por la ventana de la habitación de mis tíos, donde yo dormía en un mullido colchón de lana.

Después de que mi madre me lavara la cara en el palanganero antiguo, me sentaba a esperar mi desayuno, mientras, escuchaba hipnotizada el tintineo de la cucharilla con la que mi tío removía su primer cafelito negro del día en una tacita de porcelana.

El tiempo se paraba para mí en esa cocina, no necesitaba nada más que estar allí y disfrutar del momento. Todo parecía estar en calma hasta que los gallos enanos, que estaban en un tinao cercano, comenzaban su canto animándonos a salir de ese mágico momento.

Salía a jugar a la puerta de la casa, con la tregua que la sombra de las primeras horas de la mañana regalaba, pidiendo que me avisaran cuando mi padre bajara a por agua hasta la Fuente del Lugar. Paradoja de los avances del hombre: nos montábamos en un 600 para traer el agua que aún no corría por todas las casas.
 
A mediodía llegaba otro gran momento, subíamos a los vinos y entrábamos en el bar de Kubala, quien nos recibía con su gran sonrisa, y, mientras los mayores se quedaban de pie, yo, como era la niña, la pequeña, me sentaba en una mesa a tomarme el mosto y el pincho.

El tiempo volvía a pararse de nuevo, adormecido entre las voces de la gente que se reencontraba –¡Hombre, mengano, cuánto tiempo!–, la media luz que entraba por la puerta de cortinilla que daba al Coso y el rico olor a comida que salía de la cocina.


lunes, 30 de abril de 2012

EN EL TREN



Con este relato de 99 palabras he participado en el concurso que Miguel Ángel Molina ha organizado para celebrar el 2º aniversario de su blog: En 99palabras
Y en este enlace el concurso: Concurso En 99palabras


Al fondo se despereza la ciudad, entre la niebla de la contaminación y la bruma del sol, que parece tener el mismo sueño que mis compañeros de viaje y se resiste a salir. Mientras, el campo brilla en todo su esplendor madrugador: los pájaros felices buscan pareja para compartir la primavera; los regatos, antes ríos, prefieren ignorar la sequía y devuelven el brillo de su escasa agua, los ciervos buscan alimento entre las retamas y las encinas.

El tren me traslada por este paisaje de marzo engañándome... la próxima estación me lanza a la rutina diaria de la oficina.

viernes, 13 de abril de 2012

LAS 5Y42


Con este relato participé en la II Mgaquedada de Microrrelatistas el 18 de Febrero


Se despertó sobresaltado creyendo que se había quedado dormido, miró el  reloj y le reconfortó ver la hora, aún eran las 5 y 42. Sonrío, se acurrucó entre las sábanas, dio media vuelta y se quedó dormido de nuevo.

Empezó a soñar, todo estaba en blanco y negro, caminaba por una calle casi vacía, como de domingo. Se cruzó con un señor con gabardina y sombrero tipo Humphrey Bogart que miraba su reloj de pulsera con unas manecillas de color rojo y que marcaban las 5 y 42. Cruzó en la siguiente esquina para darse de bruces con un reloj de hierro que, con sus manecillas de color verde, daba exactamente las 5 y 42.

Continuó caminando por la siguiente calle a la derecha y apareció una casa de madera en cuya fachada se veía un reloj de cuco que marcaba, con las manecillas de color amarillo , las 5 y 42. 
Gracias al reloj inspirador y a Rocío Gónzalez por ayudarme a tunealo
Entró al jardín de la casa, subió las escaleras del porche y se vio dentro subiendo otras escaleras larguísimas que parecían no tener fin, pero que desembocaron en una cama presidida por un enorme reloj de bronce que marcaba las 5 y 42 con sus manecillas moradas. Se tumbó y se quedó dormido.


Se despertó sobresaltado creyendo que se había quedado dormido, miró el reloj y vio que todo estaba en blanco y negro, mientras las manecillas de su reloj marcaban las 5 y 42 en color azul.

MICROCRÓNICA DE LA II MEGAQUEDADA

Aunque ya han pasado casi dos meses de la II megaquedada de microrrelatistas, primera para mí, vuelven a mi memoria, o quizás nunca se fueron, los nervios por llegar tarde, las caras desconocidas que de pronto resultaban tan familiares, las risas, de nuevo los nervios por salir a leer.... Fue un auténtico chute de energía que aún alimenta mi espíritu cuentista.
Por si todo esto no era suficiente tuve la suerte de que la anitas de Mar Glez, , se vinieran conmigo a casa y todas las noches consigo conciliar el sueño gracias a su croar...

En el enlace se puede leer el este preciso relato LA RANA DE SAN ANTÓN: http://www.losjardinesdepuck.blogspot.com.es/2012/02/2-microquedada-micros-tuneados.html









martes, 29 de noviembre de 2011

LAS VISITAS DE LOS DOMINGOS

Mientras el niño se balancea contento en el columpio, pregunta a su padre con toda la inocencia del mundo:

- ¿Y por qué no vamos a tu casa?

Parque vallecano en una tarde de otoño
 - Pues porque no me ha dado tiempo a limpiarla.- Contesta el padre rápidamente lo primero que se le viene a la cabeza.

- Jo, papá, todos los domingos igual, vamos a muchos sitios, y nunca me llevas a tu casa. Yo quiero que veamos una peli y que no comamos un montón de palomitas, mamá no me deja comer palomitas.

- Bueno, vamos a hacer un trato. Este domingo vamos al cine y así te compro las palomitas, y el próximo que nos toque estar juntos te llevo a mi casa.

Al final del domingo, el padre regresa a su casa, abre la puerta y su compañero de piso le recibe con la noticia de que tendrán que llamar al casero porque se ha roto una tubería del baño.

Y piensa que, para cumplir el trato que hizo con su hijo, tendrá que pedir a su jefe que le deje hacer horas extras, con la que está cayendo, que le permitan pagar una casa para compartirla con su hijo en las visitas de los domingos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

DESPEDIDAS Y BIENVENIDAS

(En recuerdo de mi tía Emi)

La última vez que la vio fue una fría mañana de marzo. Se acercó temprano con su madre hasta su casa, para decirle adiós a tiempo de coger el autobús.

Después de besarlas, salió con ellas abrochándose su bata azul de siempre, hasta el umbral de la puerta.
El sol de marzo en Salorino
Cuando llegaron a la esquina de la travesía que las había llevado hasta su casa, se dio la vuelta para volver a decirle adiós, y ella la despidió con una sonrisa abrigada por el umbral y su bata azul.

No imaginaba que esa sonrisa la acompañaría el resto de su vida.
La empezó a ver en cada reunión familiar en la que se la echaba en falta, en cada llamada de teléfono que sonaba en su casa a la hora en la que habitualmente ella llamaba.

Y la primera vez que dobló la esquina de la travesía que llevaba hasta su casa, allí se la encontró, aunque esta vez no le decía adiós, le daba la bienvenida: “¡Qué bien!, ya estás aquí otra vez”.
Y, entonces, sintió que nunca más habría despedidas entre ellas.

martes, 27 de septiembre de 2011

FANTASMAS


Pisa la acera de su calle convencido de que se va a comer el mundo. Ha vuelto completamente renovado de sus vacaciones, recuerda el mar, el sol, las cañitas con los amigos y todas sus conquistas...casi una en cada puerto.

Se para delante del escaparate de la primera tienda que se encuentra para disfrutar de su imagen y poco a poco su amplía sonrisa triunfadora se convierte en una dolorosa mueca al ver como el mismo cristal refleja la imagen casi fantasmagórica de ella, que le saluda desde el otro lado de la acera con su eterna sonrisa de ganadora.