Mientras el niño se balancea contento en el columpio, pregunta a su padre con toda la inocencia del mundo:
- ¿Y por qué no vamos a tu casa?
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Parque vallecano en una tarde de otoño |
- Jo, papá, todos los domingos igual, vamos a muchos sitios, y nunca me llevas a tu casa. Yo quiero que veamos una peli y que no comamos un montón de palomitas, mamá no me deja comer palomitas.
- Bueno, vamos a hacer un trato. Este domingo vamos al cine y así te compro las palomitas, y el próximo que nos toque estar juntos te llevo a mi casa.
Al final del domingo, el padre regresa a su casa, abre la puerta y su compañero de piso le recibe con la noticia de que tendrán que llamar al casero porque se ha roto una tubería del baño.
Y piensa que, para cumplir el trato que hizo con su hijo, tendrá que pedir a su jefe que le deje hacer horas extras, con la que está cayendo, que le permitan pagar una casa para compartirla con su hijo en las visitas de los domingos.